(Por Carlos Neri)
La Web 2 plantea nuevos desafíos a la edición tradicional de los textos. La cuestión del acceso y la recuperación de la información en esta etapa de la web hacen aparecer formas que, incluso aún inmaduras, nos llevan a un replanteo no sólo de las características de la textualidad sino también de su relación con las interacciones sociales mediadas por tecnología. El pasaje del libro a los medios digitales no se limita a un cambio de soporte físico sino a modificaciones que alcanzan a una reformulación del concepto de lectoescritura y de producción. Editar contenidos digitales es trabajar en la construcción del espacio y el tiempo de un lector que es a su vez productor de contenidos. Como señala Alain Renaud1: “Si lo digital no hubiera seguido siendo más que una servil prótesis calculatoria, la informática no sería esta deriva de los continentes, esta refundación geológica que nos incumbe a todos, estemos donde estemos, cualquiera sea la solidez de nuestras tomas de posición y la autoridad de nuestros ancestros. Según ritmos diversos, todas las formaciones sociales viven las primeras sacudidas de una revolución industrial y urbana sin precedentes, donde se pone en juego nada menos que el reemplazo de la naturaleza por la información (Gilles Deleuze); y en última instancia, la recomposición de las grandes matrices culturales memoria, comunicación, saber, imaginarios, al romperse el cordón umbilical que las unía a sus soportes y superficies de inscripción…”.
Una serie de procesos tecnológicos y sociales han transformando la noción de conectividad tecnológica en conexión humana o, para algunas corrientes constructivistas, “cognición distribuida”. Se trata sin dudas de un cambio en la concepción de la relación de sujeto y tecnología (Carlos Neri, 2005)2. Con la consolidación de la web en su estado actual, el intercambio de textos, imágenes, videos y conversaciones se plantea un escenario distinto que evoluciona hacia formas multimediales de la presentación de los contenidos, adelantando problemáticas que se desarrollarán a pleno en los mundos virtuales (hoy vemos esto en Second life, que es sin duda un laboratorio de lo que va a venir a futuro en la red). El cambio es mucho mayor que un pasaje entre lo que técnicamente se conoce como el modo de lectura en “Z” de los soportes papel, al modo de lectura en “F” que hace un escaneo de la pagina, con operaciones de selectividad, comprensión e interpretación dentro de la hipertextualidad.
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1. Texto publicado en Cahiers du Cinéma 550, octubre de 2000, pp. 48-50.
2. Neri, Carlos, No todo es Click, Libros y Bytes. Buenos Aires, 2006.
Más info
A fines de ampliar y razonar el contexto en el que Neri plantea este post, remitirse a "Sociedades de control: información por naturaleza”
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