viernes, 9 de mayo de 2008

El papel del editor de contenidos en la Web 2

(por Carlos Neri)

Estas interacciones mediadas por tecnología necesitan nuevas conceptualizaciones entre el sujeto y lo social. El desafío para los contenidistas y editores será sin dudas ir más allá del texto y comenzar a entender al grupo y la textualidad en condiciones de inmersión virtual. Cuando nos encontramos con los escenarios de la Web 2, una vez planteados los principios mínimos de edición del texto, de arquitectura de información, usabilidad- accesibilidad, etc., se abre un campo donde las referencias a las funciones superiores del pensamiento ya no alcanzan a dar explicaciones sobre el comportamiento de los usuarios. La psicología social, la grupalidad y los enfoques centrados en la subjetividad tienen mucho que decir en sitios donde el agrupamiento de usuarios, las interacciones entre ellos y la formación de comunidades virtuales toman una dimensión tal que garantiza la legibilidad del sitio y comienzan a necesitar ser pensadas como una variable que determina las posibilidades del mismo. Ya no se trata sólo, a modo de ejemplo, de cantidades de elementos en el menú, escritura breve, cantidad de enlaces, sino de elementos que aparezcan como favorecedores de la interacción. Editar la interacción va mucho mas allá que el garantizar un background de edición de los textos, ya que debemos pensar además en la inclusión de elementos que faciliten el flujo entre los usuarios. Es aquí donde el concepto de mediación cobra vital importancia. Siempre el sujeto se encuentra con el otro o con la información mediada ya sea por objetos reales o simbólicos. Hace ya algunos años Seymount Papert decía:

El contexto para el desarrollo humano es siempre una cultura, y nunca una tecnología aislada.1 Con la presencia de los ordenadores, las culturas pueden cambiar y con ellas los modos de pensar y aprender de las personas. Pero si lo que se desea es comprender (o influenciar) el cambio, se debe centrar la atención en la cultura —no en el ordenador.

Una mirada egocéntrica sobre las personas o una tecnocéntrica sobre los textos, deja afuera el universo simbólico y evita pensar que siempre estamos mediados y los recursos y las personas forman una estructura en las redes sociales. Quien no entiende esto crea objetos que nadie comparte o utiliza y junta gente sin ningún fin. Las fotos o las url compartidas son la puerta de entrada al mundo del otro. Son tiempos para pensar en la edición vía la interacción con los otros.

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1. Esto de alguna manera nos recuerda a aquello de "quitar la C de las IHC" de un post previo.

lunes, 5 de mayo de 2008

Las redes sociales y los blogs

(por Carlos Neri)

Llegamos aquí al concepto central de la Web 2 y que nos “libera” de la herencia de los tiempos del libro y nos plantea un escenario diferente, no sólo multimedial sino compartido. En este cambio han jugado un papel fundamental las ofertas de herramientas sencillas para que el usuario abandone su posición de solo lector para convertirse en un productor de contenidos. Los weblog o blogs son el mejor ejemplo de esta tendencia. En pocos pasos se construyen estas páginas de web dinámicas, que permiten escribir y publicar sin complicaciones. En el corazón de los blog está el cambio y la cuestión de una escritura meramente textual se ha convertido en una producción multimedial donde el texto se acompaña con imágenes, videos, audio, produciéndose un verdadero remixado entre contenidos propios y contenidos distribuidos en la red.

Como producto emblemático de la Web 2, los blogs cuentan con la característica de estar “semánticamente” bien diseñados, por lo que no es de asombrarse que aparezcan en lugares privilegiados en los buscadores. Un blog no se define como una unidad sino entrelazado con otros blogs, otros sitios, armando así conversaciones textuales y producciones de sentido que se desplazan en una lectura hipertextual-hipermedial. Si a esto le agregamos la posibilidad de los usuarios de dejar comentarios, cada texto crece y se despliega en las voces de los visitantes que ya no actúan solo como meros lectores, sino como aportadores de contenido. Es de destacar que cada artículo está taggeado o clasificado por etiquetas que selecciona el autor, generando una posibilidad de recuperación más cercana del contenido. Si a esto lo pensamos con la posibilidad de subir fotos, videos y audio, con el correlato del crecimiento de cámaras digitales y celulares en la sociedad, los nuevos usuarios ya “piensan” de un modo multimedial como forma de escritura del contenido. El texto plano deja paso a formas más complejas de combinatorias y mezclas.

martes, 29 de abril de 2008

El cambio y la participación del usuario

(por Carlos Neri)

La web fue percibida en sus inicios como reservorio de información, como una nueva biblioteca de Alejandría y dejaba en la periferia a otros recursos de Internet que permitían generar comunidad como los chats, las listas y los foros. Los años noventa encandilaron con la posibilidad de la recuperación de la información, de la lectura de textos a infinito, del hipertexto como rey indiscutido del mismo formato y todo lo demás aparecía como elementos secundarios de la obra que se desarrollaba en las pantallas. Los 500 años del libro seguían reinando bajo otro formato. La impronta del texto escrito se subía a la web y se le agregaba la
hipertextualidad. Los teóricos postmodernos de la deconstrucción festejaban el fin del autor pero con experimentos minoritarios.

Con el advenimiento de las páginas web diseñadas con
Flash los intentos no fueron más allá de la imitación de la publicidad televisiva, pero la gente seguía afuera conversando, uniéndose, mientras que la web explotaba en formas gráficas que aportaban poco o nada.

Alguien dejo la puerta abierta y el repositorio cambio de forma. Los participantes de la periferia entendieron que ahora no se trataba sólo de escribir textos o de leerlos, sino que personas y textos eran un camino bidireccional. Lo que estaba en la periferia de una web lectora pasó a ser el centro arrastrando incluso al intento de la versión televisiva de la web para ocupar un lugar en sitios como
Youtube y en otras aplicaciones.

Son nuevos tiempos pero son también los tiempos de siempre, la gente ahora está en el centro de la cuestión y hace lo que venía haciendo en el patio trasero de la Web 1, encontrarse, no importa si por perfiles o por objetos, porque la recuperación de la información convierte a la web en el primer medio que conjuga el manejo bidireccional de la información y la posibilidad de agrupar gente que interactúa entre sí y con la información. Así lo entiende Stewart Butterfield, co- fundador de
Flickr, el sitio más popular de fotos:

La clave del éxito de los medios participativos es la gente no las fotos o el medio. Las fotografías simplemente son el sitio para las personas que reúnen las personas. No puedes tener el uno sin el otro…

jueves, 24 de abril de 2008

De las taxonomías a las folksonomías

(Por Carlos Neri)

Una aproximación al concepto de Folksonomías dice: “Las folksonomías (terminología inglesa folksonomy) son un neologismo que da nombre a la categorización colaborativa por medio de etiquetas simples en un espacio de nombres plano, sin jerarquías ni relaciones de familiaridad predeterminadas. Se trata de una práctica que se produce en entornos de software social cuyos mejores exponentes son los sitios compartidos como del.icio.us (enlaces favoritos), Flickr (fotos), o 43 Things (deseos)”.1

En el centro de la cuestión está, sin lugar a dudas, la posibilidad de lo que Peter Morville denomina “ambientes de encontrabilidad”. Expone Morville: “Pese a que nuestra atención está dirigida a las rápidas capas de la alta tecnología, el mapa de este laberinto está enterrado en las lentas capas del comportamiento humano y la psicología. No es suficiente enfocarse en la I de TI (Tecnologías de la Información). También debemos soltar la C de IHC (Interacción Humano-Computadora); porque la encontrabilidad ambiental es menos acerca del computador que de las complejas interacciones entre los humanos y la información”.2

La apuesta a que sean los mismos usuarios los que clasifiquen, está planteando un escenario diferente donde se requiere la participación de las personas y, por supuesto indirectamente, la posibilidad de recuperación de lo clasificado por las folksonomías. Como señala Jon Udell (2004): "El abandono de las taxonomías en favor de las listas de palabras claves no es novedad, y que su diferencia fundamental es el intercambio de opiniones (feedback) que se da en la folksonomía y no en la taxonomía".3


Todos los sitios de la denominada Web 2 cuentan con la doble vertiente de poder subir objetos y, a su vez, clasificarlos con Tags (palabras elegidas para definir el objeto). Es así que son los usuarios los que aportan el contenido y la forma de clasificación y recuperación en una horizontalidad que será cuestión del editor de contenidos no sólo mantener sino favorecer.


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1.
De la Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Folksonom%C3%ADa
2.
Ambient Findability: What We Find Changes Who We Become Ed. O'Reilly Media, Inc. (September 26, 2005) “[…] Though our attention is drawn to the fast layers of hi-tech, the map to this maze is buried in the slow layers of human behavior and psychology. It’s not enough to focus on the I in IT. We must also lose the C in HCI. Because ambient findability is less about the computer than the complex interactions between humans and information. […]
3. Folksonomies – Cooperative Classification and Communication Trought Shared Metadata. http://adammathes.com/academic/computer-mediated-communication/folksonomies.html


Más info
Para entender más acerca de la encontrabilidad y las folksonomías, con un ejemplo incluido, recomendamos leer el post "Encontrar o no encontrar, esa es la cuestión".
Para informarse sobre el especialista Peter Morville acceder a nuestro post dedicado a él.

sábado, 19 de abril de 2008

De la web 1 a la web 2. Formas visibles e invisibles para la “encontrabilidad”

(por Carlos Neri)

La denominada Web 2 está sostenida en una doble vertiente: una forma de representación y recuperación de la información conocida como web semántica y un modo de organización de la participación de los usuarios a través de “objetos para compartir” y clasificar, como pueden ser fotos, videos, textos o referencias.

Analizaremos en primer lugar la forma mas invisible que está dada en la organización semántica que permite un entendimiento entre máquinas. El lenguaje html dominante en la Web 1, es un lenguaje de “marcas” que poca información conlleva en sí mismo sobre lo editado (de que trata el texto, el autor, la temática). La ausencia de una información que explique a otras máquinas estos ítems repercute sobre la forma de recuperación de los documentos. Es común que en un buscador aparezcan textos pertinentes mezclados con textos absolutamente disímiles, esto se debe a que al no contar el documento con “datos semánticos” la recuperación se haga por la presencia o la ausencia de las palabras que estamos buscando. En cambio si realizamos un uso adecuado de los metadatos que acompañan al documento ya estaremos más cerca de una mejor solución.

Pero otro problema se abre aquí, y es la forma en que el autor clasifica y define su documento, la cual no necesariamente se corresponde con el modo de pensar de los usuarios. Está claro que a más objetividad en el documento, más facilidad para clasificarlo, sin embargo la novedad más interesante que nos traen los desarrollos de la Web 2 radica no sólo en las organizaciones de ontologías y taxonomías invisibles a los usuarios, sino en la posibilidad de clasificación “popular” denominada folksonomías en donde los usuarios clasifican los recursos.

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[1]
La web semántica: además de metadatos (ontologías), lógica y confianza http://www.wshoy.sidar.org/index.php?2007/01/30/37-la-web-semantica-metadatos-ontologias-logica-y-confianza

lunes, 14 de abril de 2008

Introducción

(Por Carlos Neri)

La Web 2 plantea nuevos desafíos a la edición tradicional de los textos. La cuestión del acceso y la recuperación de la información en esta etapa de la web hacen aparecer formas que, incluso aún inmaduras, nos llevan a un replanteo no sólo de las características de la textualidad sino también de su relación con las interacciones sociales mediadas por tecnología. El pasaje del libro a los medios digitales no se limita a un cambio de soporte físico sino a modificaciones que alcanzan a una reformulación del concepto de lectoescritura y de producción. Editar contenidos digitales es trabajar en la construcción del espacio y el tiempo de un lector que es a su vez productor de contenidos. Como señala Alain Renaud1: “Si lo digital no hubiera seguido siendo más que una servil prótesis calculatoria, la informática no sería esta deriva de los continentes, esta refundación geológica que nos incumbe a todos, estemos donde estemos, cualquiera sea la solidez de nuestras tomas de posición y la autoridad de nuestros ancestros. Según ritmos diversos, todas las formaciones sociales viven las primeras sacudidas de una revolución industrial y urbana sin precedentes, donde se pone en juego nada menos que el reemplazo de la naturaleza por la información (Gilles Deleuze); y en última instancia, la recomposición de las grandes matrices culturales memoria, comunicación, saber, imaginarios, al romperse el cordón umbilical que las unía a sus soportes y superficies de inscripción…”.

Una serie de procesos tecnológicos y sociales han transformando la noción de conectividad tecnológica en conexión humana o, para algunas corrientes constructivistas, “cognición distribuida”. Se trata sin dudas de un cambio en la concepción de la relación de sujeto y tecnología (Carlos Neri, 2005)2. Con la consolidación de la web en su estado actual, el intercambio de textos, imágenes, videos y conversaciones se plantea un escenario distinto que evoluciona hacia formas multimediales de la presentación de los contenidos, adelantando problemáticas que se desarrollarán a pleno en los mundos virtuales (hoy vemos esto en Second life, que es sin duda un laboratorio de lo que va a venir a futuro en la red). El cambio es mucho mayor que un pasaje entre lo que técnicamente se conoce como el modo de lectura en “Z” de los soportes papel, al modo de lectura en F que hace un escaneo de la pagina, con operaciones de selectividad, comprensión e interpretación dentro de la hipertextualidad.



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1. Texto publicado en Cahiers du Cinéma 550, octubre de 2000, pp. 48-50.
2. Neri, Carlos,
No todo es Click, Libros y Bytes. Buenos Aires, 2006.



Más info
A fines de ampliar y razonar el contexto en el que Neri plantea este post, remitirse a "Sociedades de control: información por naturaleza”

jueves, 10 de abril de 2008

Encontrar o no encontrar, esa es la cuestión

Otros de los aportes de Peter Morville es la cuestión de los “ambientes de encontrabilidad” que se plantean en la Web actual. Denominamos encontrabilidad (o findability) a aquel factor que permite que los contenidos digitales sean fácilmente localizados por los buscadores. Este término se relaciona, y a su vez se diferencia, con accesibilidad (capacidad de un sitio web de ser usado por personas con discapacidades físicas) y usabilidad (facultad que le da el sitio al usuario para que llegue, visite y use).

Al hablar de estas características de los sitios webs, inmediatamente los especialistas harán hincapié en el concepto de folksonomías, aplicado en la siguiente imagen con un ejemplo claro en el análisis de tres reconocidas páginas web; Flickr, Twitter y Digg:



A modo de conclusión podemos decir entonces que si bien ninguno complementa todos los campos analizados, es visibles que hay ciertos ejes centrales de los cuales las webs sociales de hoy no pueden escapar; las relaciones, la identidad, las conversaciones y el intercambio son indispensables para lograr una buena reputación de sus formas multimediales; atajo hacia a la encontrabilidad, accesibilidad y usabilidad, antes descriptas.

martes, 8 de abril de 2008

El ArquiteXto

No podemos dejar de mencionar a este autor e investigador, Peter Morville, de gran importancia en el campo de las nuevas tecnologías, referente en las investigaciones sobre la Web 2 y sus fenómenos relacionados y acuñador del término encontrabilidad.

Uno de sus trabajos más conocidos, Arquitectura de la información para el World Wide Web, introduce el innovador concepto de “arquitecto de la información”, para referirse al trabajo que debería realizar quienes administran, editan y redacta contenidos y marcos web. Morville sostiene que éste:
“debe ser dos cosas: una persona que pueda pensar como alguien externo y sea sensible frente a las necesidades de los usuarios del sitio y, al mismo tiempo, como miembro del sitio para entender la organización del patrocinador del sitio, su misión, objetivos, contenido, públicos y trabajo interno”[1].
En el sitio web de su fundación “Semantic Studios”, hay una descripción de su vasto trabajo como investigador y autor.

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[1] Morville, Peter y Rosenfeld, Louis. Arquitectura de la información para el www, Mc Graw Hill, Madrid, 1998.

sábado, 5 de abril de 2008

PC: “yo no entender usuario”

Es necesario realizar una aclaración con respecto a los metadatos en la industria editorial, y más específicamente en su desarrollo en los soportes digitales de la Web 2.0, que tiene que ver con un problema de marcado semántico y el uso aún sin el máximo potencial de ellos. A continuación un citamos un ejemplo práctico según Miguel Ángel Avian que evidencia lo antes expresado:

“No existe en la actualidad ningún buscador comercial que ‘entienda’ que Miguel de Cervantes fue un ‘escritor español’. Por lo tanto, un buscador en que se busque información mediante las palabras clave ‘escritor español’, no devolverá ningún resultado que contenga ‘Miguel de Cervantes’ o que tenga un enlace a una página relacionada con este escritor. Consideremos otro ejemplo: si introduce en Google el texto ‘Quiero averiguar qué tiendas de muebles fabrican sillones en Soria o alrededores’ (sin comillas), comprobará que la búsqueda genera unas respuestas inútiles, que no tiene nada q ver con la intención del usuario. Los metadatos pueden usarse para proporcionar búsquedas mas precisas. Si los documentos y disposiciones de las administraciones publicas, vaya por caso, se anotaran semánticamente con metadatos, seria posible acceder a la página de su ayuntamiento, activar el servicio de consultas y escribir en un área de texto preguntas como ‘Me voy a cambiar de domicilio, ¿qué trámites debo seguir?’. A continuación, el servicio de consultas mostraría la respuesta (acuda al Ayuntamiento para cambiar el empadronamiento, renovar el DNI con la dirección nueva, etc.) e incluso podría mostrar una lista de preguntas similares de otros usuarios, con sus correspondientes respuestas”.

Recuperación / Metadatos = Solución

Desde los comienzos de la producción en la actividad editorial en papel hasta los nuevos avances en soportes digitales, se da una problemática en la que han hecho hincapié los principales entendidos en la materia: la recuperación de la información. Aquí incorporaremos el concepto de metadatos, exclusivos del ámbito de la Web.

Denominamos metadato a aquellos datos que hacen referencia a otros datos (valgan las reiteraciones ya que es difícil encontrar nuevos términos que permitan entender el sentido original) que tienen como funciones principales:
  • Describir recursos; recuperar, identificar y exhibir.
  • Organizar recursos; en audiencia específica o temas particulares).
  • Interoperabilidad; entre diferentes sistemas operativos, con fines de intercambio.
  • Archivo y preservación; salvaguardar informaciones ante posibles migraciones a otros formatos.

Si analizamos los tipos de metadatos que existen, las referencias directas que recalcamos se basan en la tabla desarrollada por la especialista Anne Gilliland, que distingue 5 grandes grupos:
  1. Administrativo
  2. Descriptivo
  3. Preservación
  4. Técnico
  5. Uso



Para completar y obtener mayor información sobre este tema, abordar las definiciones en http://es.wikipedia.org/wiki/Metadato

jueves, 3 de abril de 2008

Recomendación

Recomendamos especialmente para entender muchos de los conceptos que manejamos en este blog a Carlos Neri.

De su propio blog, Moebius, una breve síntesis de su trabajo como investigador y docente:

Carlos Neri es psicólogo. Ha realizado estudios de posgrado en el área de educación, tecnología y sociedad. Profesor e Investigador de la Universidad de Buenos Aires, titular a cargo de la Materia Edición Electrónica y Multimedia de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A. Prof. Titular de la materia Informática, Educación y Sociedad de la Facultad de Psicología de U.B.A. Prof. de maestrías y cursos de posgrado en la Universidad Tecnológica Nacional y en FLaCSo.

Ha dictado seminarios y conferencias en varios países. Autor de diversas publicaciones entre las que se destacan sus libros Textos, tramas y dígitos (trabajo en colaboración), Bytes y papel y No todo es click.

martes, 1 de abril de 2008

La Web 2 viene asomando...

Nos parece imprescindible hacer referencia al fenómeno que actualmente se está produciendo, un cambio radical que se va imponiendo muy velozmente en Internet. Un giro en la manera de concebir la Web, que superó de alguna manera las limitaciones que tiene la Web 1, en cuanto a la estructura de metadatos en HTML, por ejemplo.

La Web 2.0 enriquece las búsquedas, porque ahora se cuenta con la participación activa de millones de usuarios alrededor de todo el mundo, que pueden “etiquetar” lo que suben a la web, de esta manera compartirlo entre todos.

Otro de los fenómenos presentes en la Web 2 es el RSS (Really Simple Syndication), formato gracias al cual uno como usuario puede tener constantemente “a la mano” las actualizaciones de otros blogs (nótese en esta misma página), noticias, etc. Lo más importante es la posibilidad que plantea de instalar los contenidos, propios o ajeno, en cualquier sitio de la red.
Más adelante trataremos de individualizar y analizar los fenómenos que trajo la Web 2 más profundamente.


Más información sobre la historia del término en su página en Wikipedia.



domingo, 30 de marzo de 2008

Sociedades de control: información por naturaleza

Para entender el marco en que se desempeñan las ediciones en papel y soporte digital creemos necesario citar al filósofo Gilles Deleuze. Este pensador francés, a partir de las concepciones de Michael Foucault, realiza una nueva definición de las sociedades actuales en el siguiente análisis:

“Foucault situó las sociedades disciplinarias en los siglos XVIII y XIX, con su apogeo a principios del XX. Dichas sociedades procedieron a la organización de los grandes espacios de encierro, el individuo pasa sin cesar de un espacio de encierro a otro, cada uno con sus leyes; primero la familia, después la escuela (‘ya no estás en tu casa’), más tarde el cuartel (‘ya no estás en el colegio’), luego la fábrica, de vez en cuando el hospital, y eventualmente la cárcel, que es el espacio de encierro por excelencia. […] Pero las disciplinas, a su vez, conocerán una crisis que se resolverá en provecho de otras fuerzas que se irán asentando lentamente y precipitaran después de la Segunda Guerra Mundial; las sociedades disciplinarias ya no eran lo que nosotros dejábamos de ser, lo que ya no éramos.

Actualmente vivimos una crisis generalizada de todos los espacios de encierro: cárcel, hospital, fábrica, escuela, familia […] Las sociedades de control están sustituyendo a las sociedades disciplinarias […] La fábrica constituía a los individuos en un cuerpo, con ventaja doble para la patronal, que vigilaba cada elemento de la masa, y para los sindicatos que movilizaba una masa de resistencia; pero la empresa no cesa de introducir una rivalidad inexpiable como sana emulación, una excelente motivación que opone a los individuos entre ellos y atraviesa a cada persona, dividiéndola en sí misma. El principio modulador del ‘salario según merito’ trata de emular la educación nacional; en efecto, así como la empresa sustituye la fábrica, la formación permanente tiende a sustituir a la escuela, y el control continuo sustituye al examen. Lo cual es la manera más segura de entregar la escuela a la empresa […]

En cuanto al mercado, ya sea por especialización, o por colonización, o bien rebajando los costos de producción, que delega muchas veces a la periferia del Tercer Mundo, incluso en las formas más complejas del textil, la metalurgia o el petróleo. Se trata de un capitalismo de superproducción. Ya no se compra materias primas ni vende productos manufacturados, o monta piezas sueltas. Lo que quiere vender son servicios, y lo que quiere comprar son acciones. […] El marketing es el nuevo instrumento del nuevo control social y forma la nueva razón impúdica de nuestros dueños. El control se ejercer a corto plazo y tiene una rotación rápida, pero también es continuo e ilimitado, mientras que la disciplina era de larga duración, infinita y discontinua. El hombre ya no es el hombre encerrado, sino el hombre endeudado.” (Fuente: Deleuze, G., “Sociedades de control”, trad. cast. en “Futuro”, Página 12, 26 de junio de 1993, p. 2-3.)

Si llevamos este texto a la práctica editorial, podemos enmarcar que en estas sociedades controladas, donde la información no solo es presentada en diferentes formatos y aumenta exponencialmente, sino que además es un producto que se vende como servicio, ve reemplazado su concepto natural.

jueves, 27 de marzo de 2008

Todo tiene un comienzo...

Comenzamos este blog con la idea de formar de a poco un espacio de información, consulta y para compartir nuestras inquietudes acerca de la producción editorial en Argentina. Nos interesa especialmente la dicotomía, o el hipotético lazo que puede haber entre la producción en soporte papel y en soporte digital.

Creemos que de a poco ambos “mundos” pueden trabajar en colaboración, en vez de mirarse con desconfianza uno al otro. Entendemos que la centenaria tradición de la edición y publicación en papel puede verse claramente enriquecida con el medio digital.

Igualmente, nos interesa abrir la discusión acerca de las diferencias o similitudes que puede haber entre ambos soportes, y los fenómenos actuales, como la Web 2, que aportan al medio digital nuevas y enriquecedoras propuestas. También vamos a procurar definir o acercarnos a cierta terminología del medio digital.